Son las 23:14

Son las 23:14. Estás preparado para irte a dormir. Ya has ido al lavabo, has dado las buenas noches y estás dispuesto a meterte en tu cama, pero…
¿Alguna vez te has sentido vacío, incómodo o molesto contigo mismo? Que sientes que algo va mal, que hay algo que hace que no estés viviendo las cosas como deberías. Te preocupas de que no te motive nada y quieres que pasen las horas y con ellas, acabar el día. Un día acabado es el pescado vendido en el mercado: a veces se vende más y a veces menos. Finales del día en los que solo estáis tú, te, ti y contigo, el momento del día en el que eres más tú que de nadie, el momento del día donde no estás con nadie alrededor que te pueda influir físicamente. Entonces, como si fuera pecado, empiezas a pensar un poco en ti mismo sin que nadie se dé cuenta.

… Te ves en el espejo. ¿Qué ves? A la misma persona que ayer, y antes de ayer, y el ayer de antes de ayer, pero, paras a mirarte un poco más que ayer o antes de ayer o el ayer de ates de ayer. Puede que no te mires más tiempo que la noche de un sábado antes de salir, pero sí más a fondo. No sabes por qué lo haces, pero al fin tomas la decisión: te enfundas de valor y decides pensar un poco más allá, eso que está tan mal visto y “tan pasado de moda” últimamente. No hace falta acercarse más al espejo para verte más cerca y grande. La verdad es que da miedo incluso estando a un metro. Es como abrir en canal.

¿Qué eran las apariencias? Ves piel que recubre todo tu cuerpo, pero no ves tus pulmones, tu hígado o tu cerebro. ¿No os habéis parado a pensar nunca cómo estará yendo en el interior de tu cuerpo, por aquellos lugares que no somos capaces de inspeccionar como lo hacemos con nuestro pelo? Quizás haya habido más segregación de los jugos gástricos, o unas células se estén muriendo mientras que otras están naciendo en el momento más insignificante.
Lo mismo pasa con el pack “yo”. Se te puede ver por dentro o por fuera, pero, en principio, no son compatibles ambas opciones. La mayoría de gente te ve por fuera y solo una persona, privilegiada, puede ver el interior de esa vida (tú).
Muchas veces te muestras de cara a los demás de una forma que no es la que realmente es. ¿Y cómo sé cómo es realmente una persona?
Por cómo es por dentro, lo que es en sí sin ninguna influencia del exterior, lo cual alguien ajeno a la propia persona no lo podrá saber nunca. Eres como el peso neto de esa bolsa de patatas fritas.
No os asustéis si os sentís identificados, me refiero, si pensáis que mostráis una cara al público distinta de la que estás viendo de ti frente al espejo. Es común en los seres humanos.
Todo nos afecta, y no hablo de aquellas acciones que nos traen buenas o malas consecuencias, sino que de todo lo que percibimos a lo largo de un día se nos va interiorizando inconscientemente. Es el claro ejemplo de la influencia de la sociedad en nosotros, ya bien sea a nivel familiar o amigos/compañeros de clase, etc. De la influencia de la familia no se salva nadie. La familia es el primer agente de socialización de toda nuestra vida. Sí, ya sé que suena muy impactante, pero es así. Es el primero que nos educa y nos brinda una base de educación similar a la que tuvieron ellos o en la que se refleja su manera de comportarse. Pero no digo que todas las familias estén compuestas de progenitores de una forma y descendientes con la misma forma de pensar que ellos, ni mucho menos. Si fuera así, en este mundo no habría diversidad ni proyectos nuevos, con lo cual, ¡no avanzaríamos! Necesitamos contrastes de todo tipo para poder progresar, para poder sacar las conclusiones a partir de aspectos positivos y negativos y, con ellas, construir nuestro trampolín. Pero, ¿cómo se hace eso de que el hijo tenga distinta forma de pensar, total o parcialmente que la de sus progenitores?
¿Para qué una familia educa un hijo con valores distintos a los suyos? Sería muy contradictorio. ¿Los padres con unos valores y los hijos con otros cuando los hijos aprenden inconscientemente de los padres, de sus maneras? Porque los valores no son como las matemáticas, que el resultado es uno u otro. Aquí es todo más subjetivo.
Pues bien, he aquí los siguientes agentes de socialización, como son los amigos del colegio, compañeros de otras actividades, medios de comunicación… Desde que nacemos estamos influidos por todo lo que nos rodea… incluso rutinas. El tener un profesor que le guste su materia te motiva a querer interesarte por ella (aun no teniendo ni idea de qué iba antes de que empezara el curso), las revistas que dicen que las coletas altas sientan fatal, la música que escuchas todos los días en tu cafetería por excelencia… Hay millones de influencias que nos inciden cada día, o las llevamos arrastrando durante un largo periodo de tiempo. El conjunto de todas estas, más la persona que eres sin ninguna influencia del exterior, es lo que eres actualmente.
Es a partir de esta idea que me he creado el siguiente esquema. Aviso que probablemente ya esté inventado, pero, lo siento, no estoy licenciada en Sociología.
 
“Tú mismo” + Agentes exteriores (personas, medios de comunicación…) = TÚ


Es normal estar influenciado por el exterior, pero el problema llega cuando no solo te influye, sino que te afecta negativamente. El querer aparentar algo que no eres es un trabajo duro. Es una de las pocas cosas en la vida de las que te voy a decir que no lo intentes. Vas a conseguir estar disgustado contigo mismo, pues siempre estarás intentando “mejorar”, ir más allá hacia algo que nunca conseguirás porque nunca estarás satisfecho. Lo que ves exteriormente en otros es totalmente distinto a cómo puede ser en eso en ti. Así que la próxima vez que te tiente imitar algo del exterior que te atraiga, no la consideres. Me refiero a algo que no adquieres naturalmente, por así decir, un mero capricho que tienes de ser de una forma u otra.
Todo el mundo diciéndonos que “seamos nosotros mismos”, pero ¿cómo es realmente eso?, ¡¿cómo se hace?! Bueno, supongo que el mayor mérito sea tratar de encontrar la manera para conseguirlo. Tiene pinta de que es lo más difícil. ¿Qué hay que hacer para serlo? Paradójicamente, “ser tú mismo” es dejarse llevar y tratar de no influenciarse tanto por alguien, actuar como lo harías tú sin pensar como piensa la gran mayoría

Quizás tardes un mes, un año o una vida, pero no digas que no lo has intentado.
Sé que suena topiquísimo, pero practícalo por lo menos una vez en tu vida. Una vez que perdure hasta el día que todo se acabe.
Es más, para intentar lidiar un poco este problema, pregúntate “¿Por qué tengo que ser yo el que intente ser como otros y no otros intenten ser como yo?”. Quizás esto ya esté sucediendo, es decir, que mientras tú estás intentando ser como otros, otros están intentando ser como tú. Pero está bien que lo sigas pensando (mientras no se te suba mucho la idea a la cabeza de que eres referente para alguien/algunos). Así, de alguna manera sabrás que “estás haciendo algo bien”; miedo que tenías por eso te cobijabas con el carácter auto-adquirido de otra persona.


(Biiiiiiiip) Es María preguntando por el examen de mañana. Son las 23:28.